Había una vez un día unas teclas que se reunieron para hablar de el espacio porque
era muy creída, porque era la tecla que más usaban y por eso era muy presumida,
y por eso todas se sentían humilladas y llego el señor a escribir en el teclado;
y todas se dieron cuenta que a todas las
usaban por igual y ya el espacio dejo de ser presumido y todas se sintieron importantes,
y un día el tecla no se sentía
deprimida y cuando el señor iba a escribir y todas las palabras que daban apeñuscadas y como todas las demás letras eran
sus amigas y amigas, el señor la mando a
arreglar y ya el tecla de y todas las teclas quedaron buenas.
Jeronimo Molina Correaviernes, 5 de octubre de 2018
Charles y el computador
Hace un gran tiempo, existió el gran y
maravilloso charles Chaplin un gran actor del cine mudo:
Oahu dibujado por mí…Bueno ahora pasemos a lo
original.
Charles era mi dueño no tenía más que unos 10
o 15 años; pero ya era un gran actor de cine. Ya grabadas las películas:
tiempos modernos, el gran dictador, el chico, y, luces de la ciudad.
Bueno,
bueno;buenos tiempos pasamos varias escrituras la, por ejemplo el escribió conmigo
todas las películas antes mencionadas.
Bueno
un día yo me enferme demasiado y charl como le decía por amor y el me decía
tecl yo era asi: muy lindo y apuesto por cierto.
Bueno
charl me llevo al doctor y el doctor me llevo a una sala blanca y cerré los
ojos,no me volví a ver con charl en como 100 años,bueno años en teclas muy poco
para charl para el era como una semana bueno,ya después me uso para escribir la condesa de Hong kong
en 1960.
También estuve con el y Albert Einstein,y,con Mahatma gandhi.
Pero
unos años después la felicidad se iba acabando
charl envejeció y a sus 88 años de edad charl en su casa Manoir de Bain .
Me
trataron de raptar pero Oona O’Neill,la esposa de charl, por cierto muy linda
por cierto, bueno volviendo al tema, ella no dejo que me raptaran, que porque, te
preguntaras; ella dijo, no se lo lleven charlot, el escribió con esta, bella,
maquina puso sus manos aquí por horas y horas, días e inclusive meses; no se la
llevaran.
Y asi me quede con Neill como le decía por amor.
Hasta que también envejeció Neill y hasta ahora me
quedo en la casa de ellos de charl y Neill.
Y
hasta ahora les cuento esta historia que termina felizmente en suiza y recuerdo
cuando empezó en Londres, bueno, bueno me despido con un abrazo; ah y chao charl,chao.
Juan Manuel Alvarez Perez
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